viernes, 25 de marzo de 2011

FLUIR.


Siempre he escuchado decir con absoluta resignación que la vida es así, que no es fácil. Personalmente, pienso que muchos obstáculos se nos ponen en el camino para crecer, porque para aprender hay que cometer errores o pasar por tragos difíciles de digerir. Cambias, sin querer hacerlo, de un modo natural. Como un tren, vas siguiendo las vías hacía un destino desconocido.
Cuando las cosas van bien, todo se ve de color de rosa. Cuando van mal, ves en vez de mirar, oyes en vez de escuchar, suspiras en vez de respirar, todo el pensamiento se concentra en aquello que te preocupa, no puedes leer, ni ver la tele, ni estar en el presente. Luego, el tiempo pasa y anestesia el dolor, borra las preocupaciones.
Me preguntan muchas personas como estoy, después del episodio que os conté hace unos días. Estoy en un momento extraño, pero muy concentrada en vivir el ahora, nada más. Hay una parte de mi que se ha debilitado, una luz se ha apagado, y me hace falta, ¿qué pasa cuando tienes ganas de llamar a un número de teléfono donde sabes que no te van a contestar?. Entiendes que has de aceptar, vivir las fases del duelo y continuar, recordando, pero sin que el recuerdo mate tu felicidad, porque él no lo hubiera consentido, ni le hubiera gustado, más bien al revés. Me siento privilegiada por haberle conocido, por eso, con otro modo de ver las cosas, de nuevo he regresado a la mágica experiencia del amanecer, del seguir caminando, con un ángel más protegiéndome, seguro.
El hipotalamo, es la sede de las emociones, ese rinconcito del cerebro es el que maneja todos los sentimientos, es pequeño, pero a veces nos domina, y hablando de ese punto de la mente, hicimos un ejercicio muy interesante el otro día. Nos explicó el profe de yoga, cómo el pensamiento llega antes que la emoción. Conectar ambos mundos es complicado, por eso hicimos una prueba a ver si eramos capaces de conseguir esa fusión. Se trataba de cerrar los ojos y fluir, dejarse llevar por la música, dejar que entrara en el interior y lo inundara todo. Al principio, controlaba mis movimientos, era incapaz de soltarme y dejarme llevar, al final, yo era música de los pies a la cabeza.
Os aconsejo la experiencia. Cada persona siente cosas distintas, a algunas les pareció emotivo, a otras sensual, otras fueron felices en ese momento, otras no consiguieron dejar de controlar...en fin, probar a ver que emociones os embargan, quizás os cueste parar cuando la música toque a su fin, como me pasó a mi.
¡Feliz finde!.

4 comentarios:

Silvia - Desenredando el hilo rojo dijo...

Tengo que probar una clase de yoga. Cada día lo veo más claro. Besotes y feliz finde también para ti.

Lorena dijo...

Silvia: El profesor es importantísimo, yo me lo creo todo, me lo dice y me lo creo, jajajajaja, así que me va de maravilla. Pásalo muy bien.

carmen dijo...

Bienvenido sea, el método si produce tan buenos resultados como parece, por lo que cuentas.
Besicos.

Lorena dijo...

Carmen: La verdad es que el método está interesante, chuli de experimentar. ¡Bienvenida de nuevo!