lunes, 20 de septiembre de 2010

LA DESPEDIDA.


Dejamos Portugal en compañía de Henrique, que tuvo la amabilidad de abrirnos la puerta de su casa y nos dió de este modo la oportunidad de conocer a sus padres, que son personas estupendas, generosas, con las que mantuvimos una interesante conversación haciendo un popurri con ambos idiomas. Viven en una pequeña aldea, que según Henrique, que se ha criado en Paris, es el mejor sitio del mundo para vivir. Desde luego que, tranquilidad no les falta.

Tras la comida, Henrique nos llevó al centro de acogida donde trabaja como voluntario en su tiempo libre. Es un centro de menores, huérfanos algunos, de familias desestructuradas otros. Según Henrique, es más fácil trabajar con lobos que con estos chicos. Lo cierto es que, cuando él llegó, un grupo se acercó a rodearle, se notaba que es para ellos alguien especial. Me encontré enmedio de aquel patio de juegos, rodeada de estos chicos en cuyas miradas se escondían muchos sentimientos contradictorios. Se acercaban a nosotros con curiosidad. Entre ellos, hay establecidas alianzas más fuertes que las que pueda dar la sangre, se nota que se necesitan, que algunos forman equipo, que suplen la falta de cariño con su mutua compañía. Todos ellos víctimas, la mayoría de la mala cabeza de sus padres, otros de la mala suerte. Arrastran todo eso, cargan en la mochila con una dosis extra de dolor. Tienen derecho a ser rebeldes, a estar enfadados, a sentir ira. Tienen el derecho de poder llamar a papá y mamá, y obtener una respuesta. Lo tienen, y se lo han negado. Así que, enmedio de aquel patio de asfalto gris, de aquel lugar que para ellos es lo más parecido que tendrán en su vida a un hogar, me sentí perdida en la incompresión, tan perdida como ellos, porque hay cosas que escapan al entendimiento.

Después de esta visita, nos fuimos a una montaña llamada Caramulo, a oxigenarnos, que a mi, personalmente, me hacía falta. La cabeza debería tener un botón que poder apretar para pararla alguna vez, pero como no lo tiene, tenemos que confiar en su capacidad de resistencia, o aprender a desconectarla nosotros mismos. Para esto, es necesario un lugar como Caramulo, que aporte serenidad y nos engañe, nos desvie la atención de las cosas importantes a las banalidades, que es una técnica inconsciente de supervivencia.

Las vistas eran impresionantes allá en lo alto. Nos tomamos un tiempo para admirarlas, para disfrutar y sentir la respiración, porque olvidamos los movimientos mecánicos que realiza nuestro cuerpo, y es bueno dejarlos fluir siendo conscientes de ellos de vez en cuando, es una técnica de relajación fantástica.
Estaba allí arriba, junto a un enorme precipicio, con un ligero temblor de piernas en algunas zonas sin protecciones, y me di cuenta de que todo terminaba o continuaba, según como lo enfocara. Mi vida el último año ha sido un aprendizaje continuado, así que, cuando llegué al borde de aquel abismo entendí que no podía pensar en nada más que en que tengo que tomar la sartén por el mango y saltar, en sentido figurado, claro, y con paracaídas, pero a veces, no hay otro modo de avanzar. Cuando se acaba el camino, y se llega al vacío, no cabe la marcha atrás, ni tampoco que el miedo nos paralice, hay que armarse de valor y dar un paso hacia adelante, vencer los obstáculos, superar, aceptar y volar, para no quedarnos estancados, para no perder la fe.

Sin duda, no seríamos nada sin la fe. Una pone la suya donde le parece, otros en la religión, o en las personas, o en la creencia de que todo cambiará, o en el destino. Ponemos la fe en el futuro, sin ser conscientes de que no existe, de que se nos escapa el presente. La fe es el motor de la esperanza. La esperanza conduce a la ilusión, y la ilusión nos mantiene vivos. Sin fe, no hay nada, salvo un largo túnel oscuro en el que parece que jamás veremos brillar la luz del sol. Sin fe, nos encontramos ubicados en un laberinto, dando vueltas buscando una salida y sin ver más allá, sin ver los paisajes, sin prestar atención a lo que nos rodea, con una venda en los ojos que nos impide mirar y dos espadas cruzadas frente a nosotros para que nadie traspase el muro de nuestra soledad. Así que, cuando hay un pequeño amago de desilusión, es porque hay un principio de desesperanza, y por lo tanto una pérdida de fe. Allá arriba, tan cerca del cielo, del sol y de las nubes, decidí renovar mi alegría, reciclar mi fe, aferrarme fuerte a la vida, para que no se me escape el ahora, para que no se resbale la alegría y florezca la ilusión de un nuevo día.

8 comentarios:

carmen dijo...

Que bonita la primera foto, bueno todas son bonitas, pero esa como se os ve asi juntos me ha gustado mucho.
Pues nada que todo que empieza acaba, asi que a esperar el próximo.
Hablas del centro de acogida, pues si, el entrar en un sitio asi se encoge todo, una pena que cada uno no pueda estar con los suyos, pero la vida muchas veces se porta mal con determinadas personas.
Un besico.

Lorena dijo...

Carmen: Esto sigue Carmen, que de momento nos hemos despedido de Portugal, pero el viaje termina en un lugar muy especial, ya verás.
Tú lo has dicho, en vez de acoger, encoge. Besicossss!!!

Anónimo dijo...

Buenos días Lorena...ya empieza la semana y si , con FÉ renovada !!!
Sin comentarios....sólo me dedicaré a disfrutar :):), acerca tu "dón" ( reitero TODO lo dicho jejejejeje )
Joé con tu marido;entré en su Blog y sí, és cómo tú me comentaste, pero compartís el mismo compromiso. Le hice comentario y respuesta muy amable :):)
Acabo de entrar.....y no he podido acabar de ver videos "matanzas pollos,terneras,cerditos...yéso que Pedro dice que són de los más suavecitos !!! Maaaaadre mía
PREGUNTA : ¿ crees que és buena idea que YO,si ....yo....haga un BLOG ? Sería algo muy básico, pues ni idea de colgar fotos, etc....pero he estado pensado algo así como "normalizar las enfermedades mentales...a modo de diario pero "revolucionario", sabes? Todas mis vivéncias,etc...muuuuuchas, hasta llegar al MOMENTO en el que meencuentro ahora.....el despegue!
POR FA;opinión (ya lo sé pero...)sincera.
Monica Urbea Jaime

Lorena dijo...

Anónima Mónica: ¡Claro que es una buena idea!y además,¡una estupenda terapia!. Cuentas con una ventaja, un grupito de lectoras ya formado, jajajaja...tu experiencia puede ayudarte a ti y a otras personas a superar sus baches y a entender como se ve el mundo cuando se ve mal, que no siempre es de color de rosa. Yo sí te animo. Subir fotos es lo más fácil del mundo, si las subo yo, las sube todo el mundo. Bueno, a ver si es verdad que nos cuentas cosas, te veo con la camarita en cada paseo. No pongas datos personales en el blog, que esto de internet lo lee todo el mundo, pero pensamientos todos los que quieras. Ya nos cuentas. Un abrazo.

Alejandra dijo...

El principio del post me ha llegado al alma; como tu dices los niños que están en ese tipo de lugar, cargan con una mochila que no les pertenece, no a tan corta edad.
Detrás de sus miradas se esconden tantos sentimientos,… pero sobre todo uno en especial, el poder querer y ser queridos. Es tan grande el amor que te pueden dar,…

Lorena dijo...

Ya te he tocado la fibra sensible, ¿eh?. Pues sí, lo que yo sentí rodeada de estos chavales sólo se puede comprender en un lugar así y si tienes un poco de sensibilidad, claro. He vuelto con las ideas muy claras de este viaje, con unas decisiones tomadas y decidida a llegar hasta el final, supongo que ya me comprendes.

Aniwiki dijo...

Hola Loreniki,
Qué guai el viaje, yo a ver si acabo cosillas que tengo y puedo poner las foticos.
Por cierto, te he nominado en mi blog para un juego de esos de blog, es una tonterieta, así que si no puedes hacerlo no passa res, pero si puedes sabremos más cositas curiosas de ti.
Un saluwiki y nos leemos!

Lorena dijo...

Aniwiki: A ver si a lo largo de la mañana tengo un huequito y paso. Es divertido!. Besiwikis!!y muchas graciwikis!