martes, 18 de enero de 2011

EN OTRA DIMENSIÓN.


Estoy reorganizando todas mis fotos, y tengo trabajo para tres meses, así que es posible que tire mucho de recuerdos estos días.
Aquí podeis ver dos imágenes de hace unos doce años, cuando mi Pedro y yo empezamos a salir. Él venía con su moto a buscarme y escapábamos del mundo para perdernos por las montañas, la playa solitaria, un pequeño pueblo o las inmediaciones de un río, cualquier sitio que nos permitiese creer que en el planeta no existía nada, ni nadie más, que nosotros dos.
Hemos cuidado ese sentimiento con mimo y, ¡sólo tengo ojos para ti!.

lunes, 17 de enero de 2011

LA LLEGADA DE COLÁS.


Hoy me apetece compartir estas fotos de hace unos añitos. Arriba, podeis ver a Colás el mismo día que llegó a nuestras vidas. Estaba abandonado y, aunque yo no quería tener animales en casa, tras la insistencia de mi Pedro, accedí a adoptar a Colás porque me recordaba a un gato que tenía mi abuelo, un gato que era superbueno y rubio como Colás.

Muchos recuerdos de mi abuelo se me han desdibujado en la memoria, pero hay uno que permanece intacto. Cuando comíamos juntos, en el pueblo, mi abuelo buscaba mi complicidad para dar a escondidas algo al gato naranja que esperaba debajo de la mesa, todo sin que mi abuela se enterara, en secreto, con risitas y guiños de por medio. Aquel gato siempre andaba haciendo zalamerías y permanecía, fiel, durante horas, sentado junto a los pies de mi abuelo. El día que mi abuelo murió, daba vueltas alrededor de su cuerpo, notando su ausencia, maullaba mucho, con desesperación, y después, sabiendo que él ya no iba a regresar, cogió marcha, salió por el patio y ya nunca más volvió. Así que hoy, quiero rendir homenaje a aquel gato sin nombre, que quería tanto a mi abuelo y que me hace ver, de nuevo, los recuerdos que guardo en mi mente, trozos de mi vida junto a él. No dejo de preguntarme que fue lo que le pasó, y espero que sus días terminaran lo mejor posible.
¿Qué os parece Colás?.

viernes, 14 de enero de 2011

NO HAY EDAD.

Para terminar esta semana maravillosa que he vivido, en la que no me ha pasado absolutamente nada especial, y en la que, sin embargo, ha habido feeling cada día con la vida, os dejo este video que me recuerda al de Susan Boyle, y que para variar, me emociona. Una mujer de 80 años haciendo realidad uno de sus sueños, porque nunca es tarde, se dice pronto pero: ¡NUNCA ES TARDE!. Disfrutarlo, vivir cada día como si fuera el último y ¡feliz finde!.
Pd:Gracias Leo, tenías razón, me ha gustado tanto que está ya aquí para compartir.

jueves, 13 de enero de 2011

LOVE IS IN THE AIR.


No sabría explicarlo porque hay cosas que se escapan, no sirven las letras, las pongas como las pongas, las combines como las combines, no existe una sola palabra que describa todo lo que flota, las energías que se concentran en los sitios, porque no se ven, no tienen forma, ni color, pero si tienen la capacidad de hacerse notar.
Me gustan los aeropuertos, precisamente por eso, porque concentran muchas sensaciones, almas que divagan, que van y vienen, que se mezclan, razas, religiones, personas dispares, que esperan, que sueñan, que abandonan un lugar cargadas de ilusión y esperanza, o que regresan sin desearlo o deseándolo demasiado. Personas que viven en partes del mundo opuestas y se cruzan tan solo una vez en su vida.
En los aeropuertos encuentro un popurri de todo lo que flota invisible a los ojos. Me llegan, en su manifestación silenciosa, las despedidas, los abrazos de los reencuentros, las sonrisas y la felicidad de aquellos que se quieren por encima de las distancias y del paso del tiempo. Entonces recuerdo el principio y el final de una de mis películas preferidas:
"Siempre que me siento pesimista por cómo está el mundo, pienso en la puerta de llegadas del aeropuerto de Heathrow. La opinión general da a entender que vivimos en un mundo de odio y egoísmo, pero yo no lo entiendo así. A mí me parece que el amor está en todas partes. A menudo no es especialmente decoroso ni tiene interés periodístico pero siempre está ahí. Padres e hijos, madres e hijas, maridos y esposas, novios, novias, viejos amigos... Cuando los aviones se estrellaron contra las torres gemelas, que yo sepa, ninguna de las llamadas telefónicas de los que estaban a bordo fue de odio y venganza. Todas fueron mensajes de amor. Si lo buscarais, tengo la extraña sensación de que descubriríais que el amor en realidad, está en todas partes". LOVE ACTUALLY.

Teniendo en cuenta que, lo único que importa en la vida, lo único que merece la pena, lo único que perdura, que permanece más allá de la muerte, que nos hace felices, que nos permite olvidar lo malo y cura nuestro desaliento, que todos necesitamos, que nos une, es el amor, hoy quiero empezar el día con este video precioso de reencuentros que a mí siempre me humedece los ojos. Mirar a los niños, mirar a los adultos, mirar las caras de sorpresa, las sonrisas plenas, los ojos cerrados viviendo intensamente el maravilloso momento presente.

miércoles, 12 de enero de 2011

OPTIMISMO E ILUSIÓN.

Ayer, escribí sobre la falta de felicidad, de consciencia, sobre la pérdida de valores...hoy completo el post de ayer con esta ponencia que, ¡no os podeis perder!. Una vez empeceis a escuchar a este hombre, Emilio Duró, dudo de que podais dejar de hacerlo hasta terminar el video. Yo empecé el año viendo esta conferencia y, de momento, me ha ido de maravilla. Disfrutarla y tenerla en cuenta. Os la pongo en seis partes, pero por ahí podeis encontrarla en dos, a mí me ha sido imposible insertar los videos en dos:





martes, 11 de enero de 2011

LOCA.




"Todo lo que se ofrece gratis se degrada, porque vivimos en un mundo donde lo que no tiene precio no es apreciado".
Me gusta muchísimo leer las enseñanzas de Osho. Para unos será un sectario, para otros un chiflado, para mí Osho es la luz en la oscuridad, porque sus reflexiones sobre la vida me aportan un punto de vista diferente, y sobre todo, si consigo aplicarlo, que eso es otro cantar, me aporta serenidad, hermosa palabra, ¡y tan necesario sentirla cuando el alma anda agitada!.
Uno de los libros que estoy leyendo, y digo uno porque llevo tropecientos en marcha, es, "El equilibrio cuerpo-mente", de Osho precisamente. Es un libro que tiene que ser leído con calma, no valen las prisas porque hay que meditar lo que te dicen las palabras en él reflejadas. Palabras que te traspasan, que tienes que dejar entrar y después aplicar,¡difícil misión!.
El libro, hasta donde he llegado, viene a decirte que, la sociedad está enferma, que es absolutamente infeliz, y que el que es feliz, resulta que parece un loco por serlo, y es tachado como tal. Si sonríes sin razón aparente, pensarán que te falta un tornillo, te preguntarán qué te pasa, porque ser infeliz es lo habitual, todo el mundo lo es, y así crecemos, creyendo que la desdicha es algo unido a la vida, nos lo inculcan aunque vaya contra natura, y vivimos acelerados, olvidando la vida que sería natural, la que fluye como un río, para vivir una vida casi esquizofrénica. Esto hace que muchas personas estén donde no deberían estar, y sean lo que no deberían ser, así que se sienten desdichadas. La separación de lo que somos en la raíz de nuestro ser, aumenta, y olvidamos el camino de regreso a casa, a los orígenes, a la naturaleza. Y esto no es de Osho, es mío, estoy absolutamente convencida de que, la separación de la naturaleza, hace que se pierdan los valores más importantes, la capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas como el soplo de la brisa fresca, el aleteo de un gorrión, el olor del azahar o de las flores en primavera.
Otra de las cosas que Osho analiza en este libro es, la falta de atención hacía nuestros cuerpos, que son nuestras casas, lo que nos sostiene, lo que nos mantiene. Olvidamos el cuidado del cuerpo, olvidamos escucharlo, y al final enferma. En fin, muy místico todo, pero muy interesante, conforme lo leo, me lo creo, aunque ponerlo a la práctica es otro cantar. Cuando una lee estas reflexiones, de pronto se para un poco, surgen preguntas, surge el movimiento "slow", que yo intento aplicar pero con mi naturaleza hiperactiva, es complicado, tengo que recordarme que debo respirar.
Soy feliz, por regla general, con ratos infelices, a veces, así que, debo de estar loca. Pero pienso, que sólo por haber nacido aquí, en esta parte del mundo "privilegiada", tengo que estar ya más que agradecida, aunque quien sabe, quizás en esta parte del mundo se pierden muchas cosas, porque en otros rincones no tienen nada y siempre sonríen, quizás al final, en esta parte del mundo estamos repletos de pobreza, pobreza en el espíritu, porque se nos ha dado todo y asumimos que es normal lo que no lo es.
El año pasado, en mi libro de inglés, leí la historia de una chica inglesa que ganó un montón de millones de euros en un concurso y los donó todos a un orfanato de la India. La gente le decía que cómo había hecho eso, si ella misma no tenía sus estudios terminados, ni un piso propio, o un coche, o una vida estable, y quizás le hiciera falta algún día. Ella contestó que tenía posibilidades de conseguirlo todo, que era rica sólo por haber nacido en Europa, y tras su experiencia de trabajo solidario en el orfanato al que donó el premio, sabía con certeza, que ese dinero hacía falta, porque esos niños no tenían, ni siquiera, un futuro con el que soñar cambiar sus vidas. Las palabras de esta chica en respuesta a la insistencia de sus amigos para que se quedara con el premio fueron: "nosotros ya somos ricos".
Hace poco, vi un reportaje de Nepal y un español que reside allí comentaba que le sorprendía cuando la gente decía: "pobres Nepalíes", porque en realidad deberían decir: "pobres de nosotros".

Como creo que viene a cuento, voy a poner un trocito interesante, para meditar, de una entrevista que hicieron a Pedro Cavadas en "El País". Disfrutarla y sobre todo, digerirla.

"Querer tener y tener y tener genera una situación de infelicidad continua hasta que te das cuenta.
Los occidentales somos blanditos porque desde que nacemos estamos entre algodoncitos.
En las zonas duras del planeta, la gente no está de mala hostia todo el día. Al revés, lo pasan mal, pero los ratitos en que no lo pasan mal están alegres. Bailan, cantan. ¿Cómo es esto posible?. En Occidente lo tenemos casi todo, o eso nos hacen creer, y estamos de mala leche todo el tiempo. Estamos deseando siempre otra cosa. Allí no tienen nada, no desean nada y están más contentos que Dios. Y piensas: «A lo mejor habría que aprender un poco más de esta gente».Yo me había metido en una ratonera absurda de comprarme un coche cada vez más grande."
"....es la cirugía (la estética) de las sociedades saciadas. Cuando alguien está saciado, tiene más comida de la que puede comer, más música de la que puede oír, más placer del que puede experimentar, entonces se empieza a preocupar por la puntita de la nariz o el michelín.
Cuando la gente tiene vidas duras, y la mayoría de la humanidad las tiene, no se preocupa de eso. Y no es tan infeliz. Al revés."

lunes, 10 de enero de 2011

AVES NOCTURNAS.


Cuando cae la noche, en los bosques, la vida late con más fuerza. Lejos del silencio, se empiezan a oir los primeros cantos, se dejan escuchar las aves que se despiertan cuando otros se van a la cama. Nosotros, estábamos allí, esperándolas, papel y boli en mano, para no perdernos detalle de los distintos sonidos. De nuevo, los árboles nos acogieron bajo sus ramas, mientras la luz se desvanecía, escondiéndose por una ranurita en el horizonte.
Lo que nos incitó a salir en el comienzo de la oscuridad, fue el voluntariado en el que colaboramos con la SEO, seguimiento de aves nocturnas. Estas fotos están tomadas todas en la primera estación de las cinco que marcan nuestro recorrido.
Los autillos son fieles a nuestras visitas, los búhos, mochuelos, chotacabras, y demás, van y vienen, conforme les viene en gana, y nada nos garantiza su presencia el día del seguimiento.

El mundo de las aves es relativamente nuevo para mi, y cuanto más las conozco, más quiero saber, porque me resulta fascinante. He aprendido a disfrutar de sus vuelos, de sus colores, de sus emocionantes aventuras cuando surcan los cielos, de sus larguísimos viajes, de su libertad, mientras desde abajo, pisando el suelo, nos morimos de la envidia porque lo más parecido que tenemos a las alas para volar, es la imaginación, y a menudo, andamos escasos.

Tenía seis años cuando sucedió. Al fondo de aquella clase con las paredes cubiertas de dibujos, estaban los casilleros donde guardábamos nuestros trabajos. Cada uno de ellos, tenía encima la foto de un/a sonriente niño/a para que no existiera la posibilidad de equivocarse. Estaba guardando mis papeles de colores en una carpeta azul, cuando se acercó por detrás y me besó en la mejilla. Se llamaba Víctor, y ese beso le convirtió en mi novio, así de facil, de manera automática.
Llegó la hora de participar en el premio Capla, y fuimos todos a pintar el obelisco del parque Ribalta. Víctor y yo jugábamos juntos en el descanso, me quiso gastar una broma y no se le ocurrió otra cosa que tirarme encima una paloma muerta, recuerdo ese momento, no chillé, ni hice aspavientos, ni salí corriendo, sólo me quedé paralizada, como siempre que tengo un miedo atroz y reacciono intentando mantener la calma, haciendo ver que no sucede nada, para no perder el control y sacar a flote la histeria.
No recuerdo más que eso. El año siguiente, él no regresó a clase, al parecer lo cambiaron de colegio. Su cara, se desdibuja en mi memoria, de manera que, si me cruzara con él, no lo reconocería. Sin embargo, no lo he olvidado porque me dejó un regalito para toda la vida, mi terror irracional a los pájaros, porque sí, me dan miedo. Por eso, cuando Pedro me sugiere acudir a prestar ayuda al Golfo de México, participar en el anillamiento de aves en Doñana, en las Tablas de Daimiel o dedicar parte de nuestro tiempo a trabajar con una organización que protege a los buitres, me siento incapaz, porque sé que algo en mi mente me va a impedir coger con mis manos un ave y mi ayuda sería nula. Así que, de momento y lamentablemente, me conformo con disfrutar de la observación y participar en el seguimiento de los cantos nocturnos que invaden nuestros bosques cuando la luz se va, que son muchos y variados, tan solo hay que conocerlos y saber escuchar.