lunes, 3 de enero de 2011

2011.


¡Feliz año nuevo a todos!.
Como la mayoría de los mortales en estas fechas, ando cargadita de buenos propósitos y concentrada en seguir con ellos. No sé que será lo que me deparará este año, pero si todo sale bien, empezaré un largo camino, y por largo, precisaré tener una gran dosis de paciencia para no desesperarme. Pongo a Colás porque es un ejemplo para mi, quiero parecerme a ella en todas sus actitudes en el caso de que tenga que comenzar ese peregrinaje, difícil, pesado, pero con hermosos paisajes, sobre todo al final del mismo. Así que empiezo este año con un proverbio chino que dice:
"A quien sabe esperar, el tiempo le abre las puertas".

viernes, 31 de diciembre de 2010

EL QUINTO PLAN.


A veces no sé lo que quiero, pero siempre sé lo que no quiero. En esos momentos en los que me pierdo en un mar de dudas, en los que me parece que me ahogo, intento encontrar la serenidad suficiente para sacar a flote la cabeza y continuar, eso lo consigo centrándome en lo que no quiero, para quedarme sólo con las opciones que quiero.
No sé si el año 2010 ha sido un buen año, pero sí sé, que no ha sido un mal año, lo dejaremos en fiftie-fiftie. Ha sido un año de arribas, de abajos, de toma de decisiones, de cerrar y abrir etapas, y eso hace que no haya sido especialmente fácil, aunque tampoco, especialmente difícil.
No me gusta la Nochevieja. No me gusta porque me altera, me pongo nerviosa, más bien atacá, cuando faltan diez minutos para comerse las uvas, me vuelvo tremendamente supersticiosa, a veces más por los demás, que por mi misma, y sigo unos rituales de lo más curioso, todo eso me resulta estresante, pero ahí estamos, con el por si acaso...
Esta noche tenía cuatro ofrecimientos para compartirla, pero sin necesidad de pensarlo demasiado, ante la primera vacilación, me he centrado en aquello que no quiero, y finalmente, me he decidido por un quinto plan, mi plan, el que yo me he ingeniado e inventado, para que la noche sea como sí quiero que sea, y estoy encantada con mi decisión.
Os deseo que en el 2011, tengais sueños por los que luchar.
¡Feliz Finde!, ¡Feliz Noche!, ¡Feliz Año Nuevo!.
Foto:Aquí.

jueves, 30 de diciembre de 2010

CUENCA.


¡Cuenca a mis pies!.

Es una de mis ciudades preferidas de todas cuantas he podido conocer en esta España nuestra, como decía la cantante Cecilia. No solo porque te permite situarte al borde de un abismo y tener una panorámica excepcional, sino por sus numerosos contrastes que, seguramente, son los que dan pie al nombre de la ciudad encantada. Yo creo que el encantamiento empieza aquí, y se extiende hasta la otra ciudad encantada famosa por las curiosas formas de sus piedras.

Y tan expuestos estábamos a los encantos del encantamiento, que ya veis en mi amplia sonrisa que también terminé estando encantada de los encantos que me rodeaban, aunque parezca un trabalenguas.

En cada rincón existe alguna peculiaridad que llama la atención, tejados viejitos, unos arriba, otros abajo, desiguales, mezclados, cruzados, enrevesados.

Las maravillosas casas colgadas, que no colgantes, sobreviviendo al paso del tiempo ancladas a una pared de roca en un precipicio, con sus balconadas de madera. No se sabe su origen, si musulmán o medieval, lo que las hace más misteriosas a mis ojos, como todas aquellas cosas que se nos ofrecen a la vista sin terminar de mostrarse del todo.

Yo diría que Cuenca está dividida, y claramente diferenciada, en dos partes, la moderna y la antigua. Si estás en la moderna te ves atrapado en la vorágine de las prisas, de las compras, del anonimato, del los ires y venires, de las aceras repletas de muchos puntos que se pierden en la multitud, del caos del tráfico y sus molestos bocinazos sin sentido. Si estás en la antigua, situada sobre un cerro rocoso, olvidas que es una ciudad en la primera cuesta que subes, con las viejas casas de baja altura, los empedrados rincones vacios de gente, casi se palpa el silencio, casi se desorientan los sentidos para hacerte creer que estás en un pueblo, y no es muy difícil imaginar que lo es. Seguro que adivinais cuál de las dos partes es mi preferida.

Otra cosa que me gusta mucho, es que se ve verde el horizonte. ¿Sabíais que Cuenca es una de las províncias más boscosas de España?.
También nos dejó fascinados, sobre todo a Pedro y a mi, el vuelo en círculos de los buitres, precioso, majestuoso, preciso y lento.

Os voy a contar la leyenda del Cristo del Pasadizo, porque a mi, todos estos rollos de las leyendas me gustan mucho:
"Un joven, Julián, se enamora de una joven, Angustias. Cada día, acude a la reja de una ventana para encontrarse con Angustias, y así soñar los dos con un futuro juntos. Los padres de Angustias aprecian a Julián pero no pueden permitir que su hija se case con un jornalero y baje de posición social, así que, cuando Julián tiene ocasión, se alista en el ejército y se va a hacer fortuna, de rodillas, ante el Cristo del Pasadizo, se juran fidelidad en la espera. Ninguno de los dos pensará en otra persona, mientras no tenga la certeza de la muerte del amado. Pasa el tiempo y las noticias de Julián son lentas en llegar y escasas, finalmente, Angustias se cansa de esperar y cede a los requerimientos de un pretendiente, Lesmes.
Un buen día, llega Julián cargado de fortuna con la intención de dar una sorpresa a Angustias, así que acude a la reja donde solían reunirse y se encuentra con que su lugar está ocupado por otro. Julián al ver la escena, saca su espada y se enfrenta a Lesmes, que se defiende, en el intento, Julián cae y es atravesado por la espada de su rival. Angustias pide auxilio, Lesmes huye, y en la huida es acorralado, por lo que intenta saltar a un camino inferior y cae, desnucándose.
Angustias, tras la muerte de los dos hombres, se recluye en el convento de las “Petras” para hacer penitencia de sus pecados y rogar por la salvación eterna de aquellos cuya muerte causó".

La catedral, y ya veis, un macetero gigante se prestó a hacer de fotógrafo.

Y para finalizar, las casitas de colores que conducen a la plaza. Preciosas, ¿verdad?. Pues ya sabeis, cuando tengais un huequito, aquí teneis un lugar con encanto, nunca mejor dicho, al que acudir.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

ALARCON (CUENCA).


Desde que conocí Alarcon, he regresado para pasear por sus calles en varias ocasiones, y siempre, a la entrada del pueblo, sigo parando para admirar su privilegiada ubicación, sobre un alto promontorio y junto a un meandro del río Júcar.

Y no tendrá nada que ver, pero a mi el castillo, ahora convertido en parador, me recuerda un poco a la Alhambra, y el meandro, a uno en el que pasamos una noche en Austria, en aquel viaje en bici.

El pueblo es muy chiquito, tan solo tiene unos doscientos habitantes, está rodeado de murallas, tiene varias iglesias, su castillo, y un papel importante en la historia. Me gusta esa combinación, poca gente y un mundo entero que ofrecer. Podría ser muy turístico, pero mantiene un sano equilibrio entre la autenticidad y el lujo de los tesoros que recoge en sus principales arterias.

Me gustan los sitios cuando están vacios, porque es cuando más me llenan a mi, curiosamente. La soledad en las calles te invita a otro tipo de observación, bastante más profunda, más intensa. Es como encontrar la esencia o el secreto de una buena salsa. Lo mismo que en la soledad y el silencio es más fácil encontrarnos con nosotros mismos, sin multitudes se puede ver el alma del lugar, se saborea todo de un modo distinto, la visita se convierte en algo más especial.

En los paseos lentos, con pasos que se detienen cada dos por tres para contemplar los balcones adornados, o los escudos que presiden las puertas de algunos edificios, o simplemente las señales de que hay vida tras los muros de las casas, se agudizan los sentidos, se entregan al arte de mezclarnos, nosotros mismos con el lugar y formar parte por unos instantes de su paisaje.

En la foto de abajo podeis vernos con Greg, así como una panorámica de Alarcon, os recomiendo un paseito si alguna vez pasais cerca de allí.

lunes, 27 de diciembre de 2010

MOMENTOS.


Llegó Greg y pasamos junto a él unos días inolvidables. Llegó como un ángel para darle chispa y alegría a estos días en los que a mi se me encoge el corazón al pensar en todos aquellos que no tienen la fortuna que tenemos nosotros, en todos a los que la Navidad les pesa especialmente porque la nostalgia golpea con más fuerza, en el consumismo desmedido donde se ignora por completo las consecuencias que tienen nuestros actos...
Sin embargo, algo trae el frío mes de Diciembre, algo que flota en el ambiente, algo que se palpa, que es lo que mantiene viva la magia, aunque sea con el recuerdo de la infancia, la sonrisa inocente de los sueños cuando se cree en ellos, o los saltos bañados en cava de las personas a las que le toca la lotería, que a mi me hace llorar, porque ¡es tan difícil ver a la gente feliz!. Curioso que llore porque otros ríen, pero es llanto de pura emoción.

Los mejores momentos han sido aquellos que han recogido las más hermosas sensaciones, momentos chiquitos que podrían haber pasado desapercibidos pero que he vivido con intensidad, que abrazan nuestras almas, como un chocolate caliente en buena compañía junto al fuego encendido cuando fuera hace un frío del carajo...

El camino lento, en absoluta soledad, por las calles del pueblo con el humo de las chimeneas confirmando que no está abandonado, el eco de mis pasos, un ligero viento que corta la piel, el olor a madera quemada inundándolo todo, la bufanda enrollada en la cara como me la ponía mi madre los días de invierno para ir al cole, y justamente como odiaba que me la pusiera. Antes me sobraba calor, ahora gana terreno el frío. El aroma a dulces al entrar en la panadería, repleta de un ambiente cálido que desprende el horno en su trabajo, olor a anís. La generosidad de las ofrendas: "serviros un poco de moscatel", "comeros un pastelillo", "sentaros junto al brasero"...

La tradicional visita al Belén del Hospital, con su día y su noche, con sus villancicos, sus figuras en movimiento, sus estrellas, su desierto, su nacimiento, los peces en el río, el molino de trigo, y lo más importante, Mosen Manuel, sentado en su motorizada silla de ruedas, el verdadero protagonista, que siempre me coge la mano y la aprieta fuerte, que tiene un corazón de oro.

Una Nochebuena con los seres más queridos, con un Papá Noel diminuto al que le picaba un poco la barba y que decidió entrar por el balcón, como debe de ser. Una renita tocando la campanilla para anunciar la tan esperada llegada, luciendo su buen par de cuernos traidos desde Laponia.

Para finalizar, la visita a la residencia de ancianos donde se aloja Marina, que se pasea por el edificio con el carricoche y el bolso, no se lo vayan a quitar, su cara de felicidad, su ilusión, el saludo cariñoso de los residentes, el recuerdo de las visitas en ese mismo lugar a la abuela Custodia, el Belén en un rincón, la mesa ya vacía de dulces porque los ancianitos se llenaron los bolsillos de polvorones en cuanto los pusieron, para llevárselos a su habitación y darse un atracón que ha tenido como consecuencia una inundación de diarreas...
En estos sitios es donde está el espíritu de la Navidad, en esos momentos, en esas gentes, en las sonrisas que alguien, generoso, nos regala, aunque no nos conozca de nada, en las miradas de complicidad, en cada brindis, en los niños que miran al cielo y ven pasar un trineo, porque lo ven, y además, te dan todo lujo de detalles. Espero que las vuestras hayan sido tan cálidas como las mías, y ahora, a hacer frente a la última semana de este año.

martes, 21 de diciembre de 2010

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!


Se acerca ya la Navidad. Para nosotros, Navidad es todos los días. La Navidad está en todo lo que amamos, así que, en casa, tenemos mucha Navidad. Como viene mi amigo Greg, me cojo vacaciones del blog hasta la semana que viene, no antes sin desearos por parte de esta minifamilia...
Serenidad...

Un rugido de vez en cuando...

Paz...

Compartir, Contacto, Unión, Manos y Patas Unidas...

Mucha Solidaridad, más Empatía, mejor Corazón...

Salud...

Diversión, Sentido del Humor y Felicidad...

Pero sobre todas las cosas, os deseamos Amor, mucho Amor, en cualquiera de sus formas y de sus manifestaciones. Disfrutar de estos días, como de todos los que les siguen. ¡Feliz Navidad!

lunes, 20 de diciembre de 2010

ARREGLÁ PERO INFORMAL.


¡Y yo con estos pelos!.
He hecho estos montajes caseros para hacer de este post algo divertido, pero bien, bien, hubiera podido poner mi melena natural como ejemplo. Ya me direis que color me favorece más.
Si os quereis divertir un rato cambiandoos el "look", pinchar Aquí.

Este post nace de los comentarios cotidianos. Tengo un jefe que no hay vez que me cruce con él y no me diga algo de los pelos que llevo. Siempre anda resaltando lo despeinada que voy y gastando bromas al respecto. Por eso, mi compañera Rocío del blog Cominolas, se acordó de mi cuando leyó un email de Mafalda, en el que se hace una reflexión sobre las mujeres que solemos andar con los pelos descolocados.

Se llama: VIVIR DESPEINADA.
"Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine.
Por eso, he decidido disfrutar de la vida con mayor intensidad.
El mundo está loco. Definitivamente loco: Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.
- Hacer el amor, despeina.
- Reirte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible.
Así que, como siempre, cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado. Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley de vida, siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera.
El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria, ... Y quizá debería seguir las instrucciones, pero, ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda ... ¡La persona más linda que puedo ser!.
Lo único que realmente importa es que, al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser.
Por eso, mi recomendación a todas las mujeres:
Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta, y sobre todo, ¡deja que la vida te despeine!
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar".
MAFALDA.