
Hago un parón en el viaje para contar las últimas novedades. Anteayer, teníamos sorpresa en el buzón, una cartita certificada de Consellería nos esperaba en la oficina de correos. No quería ni comer porque el cuerpo me pedía salir disparada a recogerla. Fue Pedro, una vez más, quien mantuvo la calma y me hizo sentarme a la mesa antes de firmarme la autorización, ¡y es que venía a su nombre!, así que, pedimos comida china para celebrar que había noticías, comí acelerada y salí disparada a por mi sobre de la esperanza. Nos citaban para el curso, y menos mal que fui, porque con esto del viaje casi se nos pasa el turno.
La primera reunión fue ayer mismo, para nosotros y para otras cuatro parejas. Estaba nerviosa, no sé muy bien porqué. Después, al hablar con mis compañeros, descubrí que los nervios eran algo generalizado, y al romper el hielo se fueron disipando.
Mis impresiones, ahora mismo, después de haberlas digerido, son contradictorias. Nos pusieron los puntos sobre las íes, nos hablaron claro para no dar lugar a confusiones, y esto me gustó, porque hay palabras y conceptos que utilizamos mal o tenemos mal entendidos, pero otros me parece innecesario aclararlos, todo sea dicho de paso. Bueno, en resumidas cuentas, salí de allí rara, con los pies tocando el suelo, nada de chaquetas rojas ni de vuelos entre nubes, la idoneidad se presentó de golpe y porrazo, se puso frente a mí para abrirme los ojos, se plantó delante como el muro de Berlín, alta, alta, alta y con una alambrada de pinchos bordeándola.
Sé que no es un camino fácil, sé que es largo, sé que hay problemas añadidos a los que hacer frente, lo sé. Todo esto está más que meditado.
Vamos, ayer salí un poco plof de aquella sala donde las emociones flotaban en el aire, donde los ojos brillaban de esperanza, donde escuché historias estremecedoras de calvarios particulares vividos por algunas de estas parejas para llegar a ser padres. En concreto, hubo una chica que me llegó al alma. Desbordaba dulzura, instinto maternal, y por primera vez en mi vida me planteé la famosa frase esa de: "La naturaleza es sabia". Pensé en la gente que tiene niños sin saber muy bien porqué, porque toca, y luego los "endosa" en cuanto puede, pensé en los que se quejan de que los profes tengan tantas vacaciones y "¿qué hago con la criatura?", pensé en los que los colocan delante de la tele para que no les den la lata, en los que los llevan a pasear los fines de semana por los centros comerciales y nunca tienen tiempo de jugar con ellos o de leerles un cuento o de escuchar lo que tienen que decir, en los que se quejan, en los que se pasan el embarazo fumando y prefieren no dar el pecho porque "se estropea", en los que tienen ocho y en aquellos que se mueren por tener uno, sin entrar a tocar el tema de abusos, maltratos e irresponsabilidades varias, de personas que por circunstancias, adicciones, problemas, ni siquiera están en condiciones de hacerse cargo de si mismos, menos aún de un niño, entonces, pensando, pensando, me planteé esta cuestión, ¿la naturaleza es sabia?, y creo que, como todos, sin duda alguna, se equivoca. Pero, también creo, que sabe equivocarse, porque para esto no vale todo el mundo, de ahí la idoneidad. Resumiendo, se equivoca sabiamente.
Difícil misión la de ser padres, dificilísima, enorme responsabilidad, hermosa satisfacción. No seremos los padres perfectos porque eso no existe, tendremos dudas y no estaremos seguros de resolverlas del mejor modo, pero cuando nuestro retoño nos rodee el cuello con sus bracitos para darnos el beso de buenas noches, entonces, seguro que sentiremos que somos enormemente afortunados por tener la posibilidad de ser padres, sabremos que todo merece la pena con creces. Los que tengais niños disfrutarlos mucho, son seres de luz que crecen demasiado rápido y luego no hay marcha atrás, el tiempo pasa, y pasado está.
Ayer todos coincidimos en algo, en que ser padres es una bendición, y es una pena que haya personas que no sean conscientes de lo afortunados que son por haberla recibido.
Hoy tengo el día torcido, porque tiene que llover de vez en cuando, es lo natural. Hoy la palabra idoneidad me pesa como una losa. Hoy estoy asustada por si recibo un no como respuesta...batiburrillo de emociones en las que predomina el miedo. Hoy es de esos días en que busco el norte para no perder la referencia, así que, para no olvidar mi objetivo, me hago este recordatorio, porque yo me lo guiso y yo me lo como.
"Cuando amamos y creemos desde el fondo de nuestra alma en algo, nos sentimos más fuertes que el mundo, y sentimos una serenidad que nace de la seguridad de que nada podrá vencer nuestra fe. Esta extraña fuerza nos ayuda a que siempre tomemos las decisiones correctas en el momento exacto, y cuando alcanzamos nuestros objetivos, nos sorprendemos de nuestra propia capacidad". Paulo Coelho.
Pues eso, terapia hecha, que me hacía falta. La culpa de estas ralladas mentales la tiene el certificado de idoneidad. 1418.
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Aquí.