
En el libro de Come Reza Ama de Elizabeth Gilbert, hay una frase muy significativa que dice: "Tener un hijo es como hacerse un tatuaje en la cara. Antes de hacerlo tienes que tenerlo muy claro". Pues bueno, estoy totalmente de acuerdo, nosotros hemos pensado mucho antes de dar el paso pero, como vereis, lo tenemos ya muy claro, así que nos hemos hecho un tatuaje invisible donde se lee: "Esperándote", esa fue la palabra que decidimos poner en el contador que suma los días que pasan en este largo proceso hasta la llegada y, casualmente, la primera cosa que hemos comprado para el/la pequeñ@, su primer cuento, se llama así: "Esperándote".
"Ayer, caminaba por la calle pensando en ti, porque vas conmigo a todas partes desde que comenzamos este peregrinaje en tu búsqueda. Iba caminando con la cabeza llena de pensamientos, sin ton ni son. Desde que hemos empezado este proceso, todo sigue igual, y al mismo tiempo, todo ha cambiado. Ha habido en este poco tiempo sobresaltos, momentos muy emotivos de esos que te cortan la respiración, muchas sorpresas agradables y preguntas, preguntas sin respuesta, al menos de momento. Caminaba y llenabas mi pensamiento, me era fácil imaginarte naciendo, pasando a otros brazos, y a otros, y a otros, brazos ajenos, en una cuna mirando el techo durante horas...deseaba que cuando todo eso suceda, alguien te colme de besos, de caricias, te despierte las sonrisas, juegue contigo y te de el amor que necesitas, a ti y a todos los pequeñ@s como tú, hasta que nosotros lleguemos a recogerte y hagamos el relevo, ya para siempre. Lo deseaba, porque si lo deseo, quizás sea así. Iba andando por la calle, pensando en esto, pensando en ti, cuando vi algo que me humedeció los ojos, que me emocionó, en realidad me dió un vuelco el corazón. Delante de mí, doblando la esquina, una pequeña iba en brazos de su padre, una niña que no tendría ni un año de edad, y que vestía ¡una chaqueta roja!. Llevaba la capucha puesta y me miraba fijamente, con la curiosidad de quienes tienen reciente su llegada al mundo. Me miraba con sus hermosos ojos de media luna, porque sí, era una niña china con una chaqueta rojísima, y entonces, pensé que eso no podía ser otra cosa que una señal. El mundo se paró, y por un momento, sólo estábamos tú y yo. Tú, que no has nacido, yo, que pese a tal circunstancia, pese a que no quiero soñarte hasta que me digan que soy idónea, pese a que, a veces, estoy asustada por si todo se queda en un sueño, no puedo controlar ese pensamiento porque algo nuevo ha nacido en mi, y me parece que te veo por todas partes, aún sin saber como serás, te veo con los ojos del alma".
Mientras, aquí en casa, no tenemos noticías de consellería. No sabemos cuando empieza el curso, y no sabemos si nos harán llegar las fechas por correo o a través de una llamada. No sabemos nada de nada, sólo que, ¡queda un mes menos!, jajajaja, ¡seamos positivos!.

Silvia Magdaleno de Desenredando El Hilo Rojo, ha tenido la idea genial de escribir un cuento, ilustrado por MªJosé Lacomba, para explicar a los niños/as la larga espera hasta llegar al momentazo de darles el primer abrazo. ¡Felicidades, Silvia!, ha llegado y el cuento¡está genial!.
Lo hemos leídos todos en casa, hasta Colás lo ha mirado con curiosidad, que tiene una particular manera de afrontar la larga espera, como vereis más abajo.
Pd: Bueno, queridos lectores, os anuncio que me tomo fiesta hasta la próxima semana, ¡¡¡que lo necesito!!!



























