martes, 18 de octubre de 2011

CERTIFICADO DE IDONEIDAD.


Hoy hace un año que escuché la voz de mi amigo por última vez, le di la noticia de que el de la chaqueta roja estaba en camino. Recuerdo que se emocionó de un modo que hizo que me emocionara yo también, y me dijo que era el mejor regalo de cumpleaños que había recibido, que le hacía muy feliz. Hoy, le dedico este certificado de idoneidad, porque en las estrellas también se cumplen años, y en el corazón de quienes te echan de menos se celebra que no es un día cualquiera, porque tal día como hoy nació alguien que es un ángel. A mi Peter Pan particular le mando con el viento este papel de prueba superada, porque sé que allá en lo alto le hará sonreir que esto haya sido así.
Los papeles ya están casi todos reunidos para empezar a hacer el expediente, dos o tres cosas más y los mandamos al país donde nacerá nuestro hijo/a para empezar con otra larga espera. Lo que sea sonará...

lunes, 17 de octubre de 2011

HOY.


"Sólo existen dos días en los que no se puede hacer nada. Se llaman "ayer" y "mañana".

jueves, 13 de octubre de 2011

SOLTAR.


Sabeis que los ríos me encantan, me inspiran, me curan. En el río dejo que la corriente se lleve todo lo malo, como diría mi profesor de yoga: "Soltar". Llego, entro, me sumerjo bajo el agua y creo un "anclaje" con el presente. Así que, esa es una de las cosas que he hecho todas las veces que he podido este verano, bañarme en el río, perderme hasta dejar de sentirme en la profundidad de sus aguas heladas, que no dejan de correr, que se van buscando el mar. El río se puede leer, y si sabes hacerlo, te transforma, entras de una manera, sales de otra, se recolocan los sentimientos, se ausentan los pensamientos, estás en el ahora, en el ya, sueltas. Os animo a "soltar" todas esas cosas que en ocasiones atan, que os preocupan, que os consumen las energías. Los pensamientos, a veces, nos esclavizan. Dejar que se marchen, que se los lleve la corriente, porque al final, no sirven para nada, sólo para distraernos del sentir, y si se cruza un río en vuestra camino, ¡disfrutarlo!.

martes, 11 de octubre de 2011

EL RESCATE.


No somos los únicos que viven aventuras, este verano, Pichín se empeñó en vivir nuevas experiencias y la faena fue nuestra para rescatarlo.

Decidimos soltarlo para que corriera en una habitación donde, valoramos, y no encontramos peligro alguno para su vida, pero no pensamos en la estufa, y Pichín se metió ¡dentro de ella!, estuvimos casi una hora tratando de sacarlo de allí.

Al final, con mucha paciencia y con una linterna que nos ayudaba a indicarle el camino de salida, volvimos a tenerlo con nosotros. Estaba un poco asustado pero sano y salvo.
Los que no sabemos si estaremos seguros cuando llegue la hora de encender la estufa somos nosotros, porque tanto rato con Pichín allí dentro deambulando me pregunto si habrá mordido algún cable...todo sea que salgamos volando. Ya veis que el espíritu aventurero reina en esta casa, debe de ser eso de tal palo, tal astilla.

sábado, 8 de octubre de 2011

523:LORENA.


Este es el último post del viaje a Escocia. Lo he dejado para el final porque fue un momento muy especial para mí.
El día de la interacción entre la ballena y los delfines, que fue de todos el más alucinante de los que vivimos en la lancha, sucedió un milagro de la vida.

Kevin empezó a gritar señalando a un grupo de delfines que no dejaban de saltar: "New born!, new born!", y allí estaba, un chiquitín recien nacido nadando junto al cuerpo de su madre. Cuando lo vi, me emocioné tanto que me cayeron las lágrimas.

Kevin, al verme llorar, se contagió de ese sentimiento y me confesó que casi se pone a llorar él, que eso no solía sucederle, pero al verme a mi con los ojos llenos de lágrimas, no pudo evitar emocionarse también, así que, decidió que el recien nacido se llamaría Lorena. ¿No os parece un regalo maravilloso?. Es el número 523 en el censo, y ahora, cada vez que lo ve, me envía fotos de él para que vea como crece. Lo más bonito es que podré seguir la vida de este delfín y tener noticías.

Así que ya sabeis, si un día vais por allí, quizás en alguno de los saltos que dan, o nadando a toda velocidad sin rumbo fijo, podais ver a un delfín que se llama Lorena y que es uno de los regalos más bonitos que me han hecho nunca. ¡Muchas gracias Kevin!, una vez más.
Pd: Todas las fotos son de Kevin Robinson y en ellas podeis ver a Lorena.

viernes, 7 de octubre de 2011

DR. KEVIN ROBINSON.


Kevin es una de esas personas que admiro, que dedican su tiempo y su vida a una causa absolutamente necesaria en los tiempos que corren.
Es el director del equipo de estudio y rescate de cetáceos. Lleva 15 años trabajando en el mar, en la costa de Morey Firth, también en Gibraltar y Tailandia, y ha sido un privilegio compartir tiempo, lancha, diversión y conocimientos con él. No deja una pregunta sin respuesta, imaginaros la de cosas que sabe sobre cetáceos, fue un disfrute, un honor, pasar unos días junto a él.
Gracias a su trabajo, a su tiempo en el mar, a su censo, a sus estudios, la vida de los cetáceos de Moray Firth tiene un futuro mejor. En el año 2005, fue recibido por la princesa Anna en el palacio de Holyrood y premiado por su dedicación e investigación sobre cetáceos.

Creo que si hay otras vidas, Kevin fue un delfín, sigue siéndolo. Se trajo la mirada azul y su alma libre. Como los delfines, es un soplo de brisa, es fresco e ingenioso, un hombre sin edad. Kevin es una de esas personas que se cruzan en tu vida y se quedan, pese al tiempo y la distancia, permanecen en el recuerdo y provocan una sonrisa. Vuela como los pájaros, surca los mares como las ballenas y su vida es fascinante. Me ofreció muchas cosas de esas sin precio, experiencias, sensaciones indescriptibles, pero me hizo un regalo que realmente me emocionó y siempre le agradeceré, un regalo con número, el 523, aunque de eso, os hablaré mañana.
Gracias Kevin por preservar la vida marina para los niños del mañana.

miércoles, 5 de octubre de 2011

LA DESPEDIDA.


Una sensación extraña nos invadía el terreno, el lugar ese que todos tenemos rodeado por un pequeño muro, una parcelita privada en algún recoveco del alma y que pocas personas traspasan.

Flotaba en el ambiente, se notaba, estaba a flor de piel. Nos costaba hablar de que la experiencia había llegado a su fin, y eramos conscientes de que había sido mucho más intensa de lo esperado, creo que para todos, había llegado a la parcelita, había saltado el muro y se había colado en el corazón.

Era nuestra última puesta de sol y decidimos cenar en la terraza, para empaparnos de cada segundo mágico de la luz sobre el mar, para hacer más inolvidable todavía el momento.

Se escuchaba la música de fondo, las risas, las charlas entre unos y otros. Unos hacían la cena, otros bailaban y otros íbamos haciendo intercambio de direcciones, grabando en la memoria la estampa del mar en calma, el olor a sal.

Tras la cena, Kevin repartió los diplomas del curso y ahí empezó a brotar la sensiblería.

Todos recibimos una foto preciosa de las que Kevin tomó por la mañana a las marsopas, excepto Pedro, que tuvo el honor de recibir una foto alucinante de la "minke whale" saltando.

Llegó mi turno, recogí mi diploma y mi foto, miré a mis compañeros y vi a Sirkka llorando por la emoción, así que, me apunté al carro de la lagrimita fácil.

Sirkka lloraba, yo lloraba, otros reían de nuestro llanto, Kevin quitaba importancia al asunto..., en fin, muchas emociones juntas, muchos momentos intensos, muchos recuerdos, una experiencia increíble en todos los sentidos, fue inevitable que nos desbordáramos.

Por fortuna, Kevin es un experto en hacer que la gente se divierta y nos invitó a bailar la polca, ¿habeis bailado alguna vez la polca?.

Unas breves explicaciones y dimos rienda suelta a la pasión...

Nos lo pasamos pipa.



Ya veis a Pedro totalmente entregado a tal misión.




Tras la polca y el baile de cortejo de la época medieval, nos dieron una sorpresa. Fuimos recibiendo regalos mientras nos pasábamos la pelota, cuando paraban la música la persona que tenía la bola tenía que quitar una capa de papel, y allí estaba su recuerdo, que tenía que ver con alguna anécdota de las que habíamos compartido.



Pedro recibió las "woolly goats", y ya veis, estaba feliz con ellas.






La noche terminó junto al fuego, con Kevin tocando la guitarra, charlando y comiendo "marshmallows" semiderretidos.

Hasta aquí la aventura, llegó a su fin, aunque me queda escribir dos post muy especiales. Fue sin lugar a dudas, una despedida perfecta.