miércoles, 29 de junio de 2011

VIAS VERDES.


Hace poco fuimos a visitar a una amiga a un pueblecito de Valencia, y lo especial de este acto fue que decidimos llegar hasta allí utilizando la bici. Primero, cogimos un tren que nos dejó en Albuixech, y de allí enlazamos con una vía verde que une varios pueblos de las inmediaciones, hasta que llegamos a Meliana. Estuvo muy bien porque recorres caminos que atraviesan las huertas valencianas, con sus barracas, sus pequeñas acequias y sus labradores trabajando la tierra, algo que me parece muy bucólico, muy de antaño. Pasamos junto a extensos arrozales, bordeando enormes campos de naranjos, seguimos las indicaciones de elaborados carteles con azulejos muy peculiares que hacían propaganda al "Tio Tomaset" y sus deliciosas paellas. Los pueblos iban quedándose a los lados de la senda, con sus campanarios presidiéndolos, destacando en altura sobre los tejados de las pequeñas casas. Muy típico todo, muy valenciano, muy de la "terreta", así que fue un placer disfrutar de esta mañana y esta ruta, que a mi, personalmente, se me hizo corta.

martes, 28 de junio de 2011

LA BOLA SIDERAL.


Esta es la historia de la bola sideral, que es una bola que le compramos a Pichín para que se paseara por toda la casa sin problemas, y sin peligro de que terminara en paradero desconocido o en la barriga de Colás, cosa que es difícil porque Colás es el primer gato del mundo que teme a los ratones.
El hamster, que ha resultado ser un chicote, al principio no se dejaba ver, y ahora sólo quiere salir a pasear, así que, se dedica a armar la marimorena, haciendo un estruendo de mil demonios cuando muerde los barrotes de su casa. Esa es la contraseña, hace mucho ruido para decirnos: "¡sacarme de aquí!". Total, que como es tan pequeñajo y soltarlo sin vigilancia no es seguro, le compramos una bola para hamsters. Se le tiene que meter dentro y cuando Pichín anda, la bola gira y así se pasea por doquier, libre y controlado al mismo tiempo. Hasta aquí todo bien, pero es que Pichín, no es tonto, no quiere bolas siderales ni nada que se le parezca, quiere ser libre, y ha aprendido a abrirla en un santiamén.

Os adjunto video para que veais la marcha que me lleva...

martes, 21 de junio de 2011

PERDER.


Sólo aprendemos el valor de las cosas cuando las perdemos. Cuando abrimos un grifo y han cortado el agua, cuando se va la luz, cuando el calor nos asfixia y la brisa parece haber dejado de existir, o cuando el sol cae con justicia y la sombra se convierte en un lujo, y si no, que se lo pregunten a estos patitos que me encontré en Sant Carles de la Rapita el otro día, aprovechando al máximo la pequeña sombra que proyectaba la papelera, me hicieron pensar en todo esto, en que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

viernes, 17 de junio de 2011

L´HORTA DE SAN JOAN.


Dicen que el cubismo nació aquí, porque Picasso se inspiró en este lugar, y de hecho, hay un museo en el centro del pueblo dedicado a él.

L´Horta tiene una posición privilegiada, con un paisaje en sus inmediaciones de gran belleza y el parque natural dels ports casi al ladito.

Dimos un paseo por las calles del pueblo, admirando su arquitectura, la iglesia me impresionó, es gótica, y su construcción se inició entre los siglos XIII y XIV, aunque se finalizó bastante después.

El centro del pueblo conserva cierto aire medieval. La plaza es preciosa, con sus pórticos, con edificios singulares, me transportó a otros lugares, en concreto me recordó uno muy especial. El ayuntamiento es renacentista y enmedio de la fachada tiene un enorme mural donde se puede ver a Fernando VII.

El lugar merece un paseo, también una estancia porque hay muchas excursiones para realizar que merecen la pena, aunque nosotros pasamos ligeros, ya de vuelta a casa, y tenemos que volver por allí a hacer la via verde. Esperamos no tardar mucho.

Arriba, podeis ver una de las callejuelas que desembocan en la plaza.

El ayuntamiento y la iglesia comparten ubicación. Tiene mucho encanto ver los dos edificios juntos, pero ¡no cabía en mi cámara la imagen completa!

Con estas fotos tan bonitas os deseo que paseis ¡un muy buen finde!.

jueves, 16 de junio de 2011

PEÑAGALERA.


La ruta senderista de Peñagalera la localizamos por casualidad. Junto al río, vimos una señal que indicaba un camino ascendente, y decidimos subir a ver hasta donde llegábamos, sin saber de cuantas horas era la ruta que, finalmente, no terminamos porque la noche se nos acercaba con más prisa de la deseada. Eso es lo bueno de no ser esclava del tiempo, que te olvidas de que el reloj sigue avanzando, en mi caso porque nunca llevo uno encima, aunque lo normal es que en un momento de felicidad todo pase demasiado deprisa.

No sé si es peor subir o bajar, lo ideal es estar en la cima o en el valle, pero el camino hasta llegar a un sitio u otro, nunca resulta sencillo. Sin embargo, sólo podemos valorar las cosas a través del esfuerzo, al subir, siendo conscientes de lo que cuesta dar cada paso, al bajar, siendo conscientes de lo fácil que es rebalar, en ambos casos la respiración se entrecorta, el camino no es recto, está en vertical, por lo que el peligro de caer te mantiene en alerta convirtiendo así, en un pequeño éxito, cada avance.

Nos sentamos a disfrutar de lo que nos rodeaba en cuanto nos dimos cuenta de que el paisaje se había convertido en un espectáculo. Nos gustó una montaña que tenía en una de sus caras una frondosa vegetación cubriéndola, como un manto, transformada por uno de sus laterales en un barranco. Esperamos observando con paciencia todo cuanto rodeaba a ese lugar, con la esperanza de cruzar nuestras miradas con otro ser vivo, quizás alguna cabra montesa, pero no hubo suerte, aunque el paisaje cubría de sobra nuestras expectativas.

Arriba, dábamos vueltas sobre nosotros mismos, porque miráramos donde miráramos, el sitio resultaba alucinante, la vista podía alcanzar puntos muy lejanos, se podían localizar puertos, pequeños pueblos encajonados entre sierras...rodeados por el abismo, pisando suelo firme aunque con el vértigo pegado a nuestras sombras como una lapa, nos sentimos privilegiados por tener la oportunidad de disfrutar de un lugar así. Estas sensaciones son la gloria, son las que me confirman una vez más, que la naturaleza es mi religión, es lo más místico que conozco, lo que más se aproxima al camino de la vida, al crecimiento interior. En la naturaleza encuentro la esencia del todo, a ese ser que se llama Dios, que está en todas partes, o eso dicen, que para mí es energía y tiene forma de sendero, de árbol, de ser vivo en cualquiera de sus formas o manifestaciones, de mar o de río...La naturaleza es mi filosofía, mi plegaria, mi manera personalizada de rezar y mi cura, donde me encuentro cuando me pierdo, un bálsamo, un llenar de oxígeno los pulmones cuando empiezo a sentir que me ahogo, muchas veces en un vaso de agua, que hasta ellos se desbordan.

Allá en lo alto, rodeada de montañas, pensaba en lo hermoso que sería poder vivir siempre en las nubes, colgada del cielo, pero si siempre estuvieramos tan alto, es probable que termináramos deseando bajar, porque en realidad, todo es necesario, la luz no tiene sentido si antes no has vivido la oscuridad, así que las alturas necesitan su contrapunto sino, resultaría imposible valorarlas.

Peñagalera me aportó serenidad, satisfacción, fue un regalo, un recuerdo que siempre dibujará mi sonrisa. Me trajo sorpresas inesperadas, como el encuentro fortuito con un buitre que pasó casi rozándonos en su vuelo, a la altura de nuestros ojos, apenas a dos metros de distancia. Si hubieramos estado abajo, tan sólo hubiera sido un punto negro, pero allá arriba, estábamos casi en igualdad de condiciones.
Peñagalera me llevó a la improvisación de alguna travesura, me acercó al cielo, bueno, no me acercó, pude tocarlo, rozarlo con las manos al vuelo. Fue un final perfecto para bordar un día inolvidable.

miércoles, 15 de junio de 2011

LA PESQUERA (BECEITE).


La pesquera es una zona que discurre junto al río Ulldemó y que está repleta de pozas, piscinas naturales que se suceden una detrás de otra. Decidimos recorrerla siguiendo el curso del río, hasta donde nos dejó, porque llegó un momento en que avanzar se hizo complicado, pero eso sí, fue muy divertido. Nos dijeron los lugareños que aún nos quedaban, al menos, 5 kilómetros por delante, de río y de pozas, así que hemos de volver a terminar lo empezado.

Los ríos son un canto a la vida, son las venas por donde circula la sangre del mar. Su rumor era tal, que Pedro y yo apenas podíamos escucharnos, pero es que en sitios así, las palabras sobran. Para mí, estos escenarios son tan sagrados como para otras personas pisar una iglesia, así que intento aprovecharlos para profundizar, impregnarme, dejarme llevar por las sensaciones, a menudo, aletargadas.

Además, el silencio, los movimientos lentos, la calma, se instala en ti y te abre puertas a otros escenarios, como la aparición en escena de algún animal, que creyéndose sólo, baja a beber, y se te ofrece de este modo como un regalo. Es algo excepcional y que requiere gran paciencia el tener un encuentro fortuito de este tipo. Lo tuvimos, pero no llegó a materializarse, porque lo espanté con mi espontánea emoción, así que, no sé lo que vi. Primero, al verlo correr, estuve convencida de que era un lobo solitario, Pedro decía que era un coyote, y tras una reflexión compartida terminamos pensando que ni una cosa ni la otra, que seguro que lo que vimos era un zorro. Fuera lo que fuera, fue una ofrenda.

Hacía frío, pero no podía resistir la tentación del agua, que parecía llamarme: "ven, ven, ven...", y acabé mojándome los pies por accidente y las manos por voluntad. No sé el rato que estuve allí, sentada junto a una pequeña cascadita, de esas estrechas y bajas que unen una poza con la siguiente y que dan continuidad a la corriente. Me quedé allí para soltar, como dice mi profesor de yoga, así que solté, en sentido figurado, claro, y dejé correr todo lo que quiero eliminar, lo que sobra y carga de peso "la mochila". Todos esos despojos de mi misma, quizás estén ya en el mar, porque los dejé irse alegremente, allí se quedaron los miedos, las dudas, las largas esperas, allí dejé los sentimientos negativos, se fueron con el agua, ya están desintegrados, porque para avanzar, hay que ir ligera, y la vida en su viajar nos carga muchas veces con "souvenirs" extras.

Cuando "sueltas", el camino se allana, andas más ágil, libre, y cada día se presenta como una nueva oportunidad, porque es así, la vida es algo urgente por su brevedad, así que, hemos de seguir, empaparnos, vivirla en el ahora, algo que olvidamos con facilidad, y las crisis, que nos hacen crecer a todos los niveles, llegan para recordarnos que el futuro no existe, que hay que espabilarse, que hay que rebozarse en el presente, vivir sintiéndote vivir.

Caminamos por el paraje de la pesquera deleitándonos en los detalles. Vimos a las golondrinas volar alborotadas, nos fijamos en las huellas marcadas en la arena junto a la orilla, los peces, alguna rana, tropecientos mil insectos y un lugar especial donde pasar una noche romántica, quizás haciendo una acampada ilegal, pero, ese rincón del mundo es mejor que el mejor hotel de Gran Lujo que se te pueda cruzar en el camino.

Hasta aquí la excursión, he tenido problemas para seleccionar las fotos, de tantas que hicimos y todas tan bonitas...

martes, 14 de junio de 2011

BECEITE.


Creo que es la cuarta o quinta vez que nuestras vidas tienen un cruce de caminos con este pueblo de Teruel. Un pueblo precioso, que para los amantes de la naturaleza ofrece numerosos atractivos, entre ellos, las preciosas excursiones senderistas que se pueden hacer. La última vez, visitamos "El Parrisal", que lo recomiendo sin lugar a dudas, siempre con un calzado que pueda mojarse porque el agua es una constante en el camino, ya que discurre junto al río Matarraña, pero aparte de este paseo de belleza excepcional, en Beceite, las rutas son muchas, y como algunas ya las conocíamos, en esta ocasión nos aventuramos a hacer algunas nuevas.
Arriba, una hoja repletita de mariquitas.

La Font de la Rabosa se encuentra dentro del mismo pueblo, ya que el río lo cruza. Es un rincón precioso, donde pudimos ver saltar a una pequeña rana para perderse entre los juncos. También vimos una pequeña charca con algún que otro renacuajo que me hizo recordar los cientos, o miles, que corrían por las aguas de la Font de les Santes, y con los que jugaba de niña.

En la Font de la Rabosa pasamos un rato muy agradable, mientras esperábamos que se nos hiciera la hora de ir a comer. El agua emitía su música particular, zen total, colapsaba nuestros sentidos, era un modo de relajación porque lo inundaba todo y facilitaba que la mente por unos segundos no pensara en nada, descansara, sin dispersarse.

En la puerta del restaurante llamó nuestra atención un ciclomotor del año catapum, con su música incorporada y todo, esto si que se puede decir que es "Made in Spain". ¿Era para hacerle foto o no?.

Como os decía antes, Beceite tiene algo que a mi me parece un lujo para un pueblo, el río, eso le da mucha vida, porque es lo que es el agua, vida. Abajo, podeis ver una pequeña cascada, de tantas como se pueden disfrutar por esta región. La foto la tomé desde el puente que facilita el acceso al pueblo.

El puente es muy antiguo y muy importante, teniendo en cuenta que es el que ha permitido la comunicación con el mundo exterior cuando el pueblo, en el pasado, ha sufrido alguna riada.

Como vereis, el sitio merece la pena, ya que no sólo el pueblo es bonito, sino que sus inmediaciones, no tienen desperdicio, sobre todo para los que como yo, encuentran en la naturaleza su lugar.