
Se me ha pegado la palabra "idoneidad" como una lapa. Vaya donde vaya, me persigue, ¡y acabamos de empezar!. Porque sí, ¡estamos embarazados!, un embarazo burocrático en toda regla. Un embarazo que quedó confirmado hace seis días, cuando presentamos los primeros papeles. Va a ser un embarazo sobrenatural, y digo sobrenatural, porque se va a prolongar en el tiempo como tres embarazos de los de barriga, ¡mínimo!, y porque vamos a parir con el corazón, que es donde va a crecer mi pequeño/a, donde crecen, en realidad, todos los niños. Eso, suponiendo que salga todo bien y nos digan esa palabreja, idoneidad, ¡sois idóneos!, porque si nos dicen que no lo somos, uffff, entonces ya tenemos el lio montado...
Por culpa de la palabra idoneidad, no me permito soñar, aunque confieso que, a veces, vuelo un poco, pero aterrizo enseguida que me dan miedo las alturas.
No sé si me gusta la palabra "idoneidad", pero me da mucho respeto, eso si. Tengo sentimientos encontrados, una relación de amor-odio, a veces la quiero y otras veces me cae fatal. El desenlace de si me gusta o no me gusta la idoneidad, lo sabré dentro de unos ocho meses, cuando supere, o no, la primera fase de este embarazo burocrático llenito de amor.
En mi entorno no ha habido nadie especialmente sorprendido por esta decisión, cosa que me gusta, porque significa que he hecho muy bien mi trabajo todos estos años, mentalizándolos de que este sería mi camino, al menos uno de ellos.
Fuera de mi entorno, me he encontrado con la postura y la convicción, de personas que aún piensan que la adopción es una segunda opción, un sustituir a un hijo no nacido o algo así. Personas que me han preguntado a bocajarro: "¿Qué es?, ¿qué no te quedas embarazada?"...y dejan caer sobre la mujer todo el peso de la ley: "Pobrecita..., seguro que no puede tener hijos, por eso adopta"...me espeluzna que aún se piense todavía así. No sé si puedo o no puedo tener hijos, pero desde luego, que estoy sana como una manzana, que es lo que verdaderamente me preocupa. Este niño/a está soñado desde hace muchísimos años, aquí ha ido creciendo, en el tic tac del corazón, y ahora dice que ya está cansado de esperar, que es su momento, que quiere salir...coincide su petición con nuestros deseos, porque sí, es el momento. Ahora sí que estamos preparados para esta responsabilidad, para hacer frente al proceso que nos espera por delante, y a la recompensa del encuentro, si es que me deja la palabra idoneidad, que al final es la que manda, claro.
Idoneidad: "Reunión de las condiciones necesarias para desempeñar una función".¡Tiene narices que todos mis sueños cuelguen de una palabreja!.
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